El bordado de Dios

   Tengo hilos de todos los colores y tamaños, me encantan los de colores vivos, me apasionan si cambian de tono a medida que deslizas tus dedos entre la hebra, que no sea un hilo homogéneo, que se transforme.

   Hay algunas madejas un poco más oscuras, éstas no me gustan tanto, además, no recuerdo haber  comprado madejas tan feas, lo que a mí me gustan son los hilos de colores, ya lo dije antes. No sé cómo han llegado estas hilachas negras y ásperas a la cesta de mi “bordado”. No importa. Están ahí, así que voy a intentar desenredarlas para buscarles un lugar en mi composición, si es posible, que no desentonen demasiado con  el resto de hilos preciosos.

   Tengo un problema, mis manos no saben bordar, cuando mi abuela intentó enseñarme, en seguida me cansé y pencortar por lo sanosé que eran cosas de mayores…
   Me encuentro ahora con una cesta llena de hilos, algunos brillantes y atractivos, otros oscuros y ásperos. Podría intentar componer cualquier cosa, pero yo no sé coser, entonces me entran ganas de coger unas tijeras y acabar con el problema de unos hilos que no puedo manejar, cortarlos todos y tirarlos a la basura.

   Me daría pena, porque no está mal tirar los feos, que parece que no me pertenecen, pero ¿qué hago con los de colores vivos? Da igual, también tendría que tirarlos, recuerda que no sé coser, ni hilos feos, ni hilos bellos, yo no puedo hacer el bordado.

   ¿Qué hago entonces? Supongo que haría lo que cualquier persona sensata haría en mi situación: pedir ayuda. (Aunque le diera vergüenza de reconocer que no sabe qué hacer con unos simples hilos)
   De pronto aparece Él: mi costurero, el que todo lo hace nuevo, el que recoge del fondo del fango la madeja y la deshace con ternura, sin tirones, para no enredarla más, saca cada hilacha una a una, las separa, las hace más claras, para pasar luego al bordado. 

   Una obra delicada, laboriosa, con horas y horas de trabajo, aunque con avance lento, pero es necesario, para delimitar cada contorno, para situar cada hilo en una composición perfecta, combinando las hebras claras, las oscuras, sin dejar que se pierda ni un tramo de mi preciosa madeja, ya lo sé, ahora lo entiendo, esto debe de ser el bordado de Dios

dejarse des-hacer
Cuando yo era pequeño, mi mamá solía coser mucho. Yo me sentaba cerca de ella y le preguntaba qué estaba haciendo. Ella me respondía que estaba bordando. Siendo yo pequeño, observaba el trabajo de mi mamá desde abajo, por eso siempre me quejaba diciéndole que solo veía hilos feos. Ella me sonreía, miraba hacia abajo y gentilmente me decía: “Hijo, ve afuera a jugar un rato y cuando haya terminado mi bordado te pondré sobre mi regazo y te dejaré verlo desde arriba”.  Me preguntaba por qué ella usaba algunos hilos de colores oscuros y porqué me parecían tan desordenados desde donde yo estaba.  Más tarde escuchaba la voz de mamá diciéndome: “Hijo, ven y siéntate en mi regazo.”  Yo lo hacía de inmediato y me sorprendía y emocionaba al ver la hermosa flor o el bello atardecer en el bordado. No podía creerlo; desde abajo solo veía hilos enredados. Entonces mi mamá me decía: “Hijo mío, desde abajo se veía confuso y desordenado, pero no te dabas cuenta de que había un plan arriba.  Yo tenía un hermoso diseño. Ahora míralo desde mi posición, que bello. ”

   Cada uno, con el ovillo entre las manos, anhelando desenredar lo que ata, jugando a veces para no desesperarnos; quizás en esta ocasión habrá que dejarse des-hacer, para poder así desenmarañar la madeja, recomponer el bordado, en las manos de nuestro costurero maestro.

                                                                                                                                          TeSs

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7 comentarios to “El bordado de Dios”

  1. vertico Says:

    A los que terminan el bordado bien los mandan al paraiso y los que no a no se donde xD por cierot hay personas que hacen el bordado perfecto sin ayuda de nadie esos tiene mucho mas merito digo yo, y algunos que haciendo su bordado se empeñan en entrometerse en los bordados ajenos diciendoles esto lo puedes hacer y esto no.

    Siempre me sale mi vena perra,y es que yo amo a Dios porque creo en el, pero lo que ha hecho el hombre con su mensaje es una verguenza

  2. vertico Says:

    pero una cosa, el post esta precioso , te lo has currado mucho, espero que hagas un bonito bordado, el mio es el mas bello.

    GRACIAS 🙂

  3. buscandotushuellas Says:

    ¡ Paz y bien Vertico!

    Me alegro que pases por este rincón y dejes huellas, gracias por tus palabras sinceras y respetuosas.Supongo que cada uno intenta bordar como puede, unos dejándose en manos de otros, y otros hilando por sí mismos, cada uno con su “bordado precioso”.
    ¡Gracias por tu huella!
    TeSs

  4. vertico Says:

    TeSs Gracias a ti!! Ti blog y el mio tiene algunas similitudes , la mas importante es que escribimos sobre cosas positivas, y eso es algo que me encanta, ponerle azucar a la vida, cada uno lo hace de una froma diferentes y unica, pero resulta bello.

    GRACIAS 🙂

  5. Álex Says:

    Alguno que otro día
    me amanece el deseo de invitarte un café,
    de abrazarme a la certeza
    con la que me nombraste para siempre.
    Quiero escuchar cómo respira en vos el universo
    y descubrirme en el milagro sin edad de tus pupilas.

    Días en los que necesito darte gracias
    por lo que me concediste infinito,
    por la posibilidad de hacer y re-inventar
    cada trozo de vida a mi propia semejanza o a la tuya,
    por la angustia y la fe en lo que anhelo,
    por la alegría simple de los frutos.

    Vos sabes que este amor mío renegó tanto de nombrarte.
    Se ufanó de sí mismo,
    evadiendo el diálogo cara a cara,
    refugiándose en tu sustancia,
    cumpliéndote en los principios
    pero sin la humildad serena de aceptarte.

    ¿De qué he huido?
    Si todo rumbo me devolvió tu aliento;
    si toda libertad sin vos siempre fue cárcel.
    Aquí estoy otra vez,
    como emergiendo del útero materno:
    confiándote mi vida,
    abandonándome a tu ímpetu,
    despertando a tu amor,
    fundiéndome en tu nombre.

    (Silvia Elena Regalado)

  6. buscandotushuellas Says:

    Álex,

    poesías que desenredan lo que apenas uno puede llegar a pronunciar, me desborda. Gracias por el regalo, un nuevo tesoro. “despertando a tu amor, fundiéndome en tu nombre”, deliciosas conversaciones con Dios.
    Gros bisous

  7. conchi Says:

    cada uno mas precioso del otro pero…cual de ellos es mas bonito? difícil elección.
    gracias, muchas gracias, me encantan todos

Huellas en la arena

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