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Los ángeles de la travesía

10 junio 2008

“Cuando el alumno está preparado, aparece el maestro” (Proverbio Zen)

   Esos ángeles de travesía, se encuentran por todas partes, invisibles, respetuosos, audaces. Aparecen en el momento adecuado, a la hora precisa, en la forma necesaria.esos ángeles de la traves�a
Aquellos ángeles que regalan sus alas para poder salir del fango, los que aprietan fuerte tu mano para que el miedo no venza la tentación de huir corriendo, los que se interponen entre el abismo y tú, para que tu pie no resbale.

Llevan en su alforja un espejo de devuelve el reflejo nítido de lo que realmente somos: el regalo, el don de la vida hecho carne en cada persona, el amado de Dios.

   ¿Quién no ha abrazado a ese ángel con lágrimas en los ojos, mirada hacia el cielo y agradecimiento infinito? ¿Quién no conserva en sus entrañas a esa persona tan especial que le guardo la vida en el momento más complicado?

   Demasiadas casualidades, sueños rotos ,cosidos por las manos de personas que jamás imaginaba, lágrimas que recogieron en un cuenco para dar de regar a las flores que crecen en la acera, miradas penetrantes que hablan en el silencio diciendo: “no temas, yo estoy contigo, confía”.Luz para el camino

   Porque cuando el alumno está preparado, aparece el maestro, el ángel, el hermano, bastón, guía e incluso camino, porque también todos somos ángeles, también tendemos nuestras manos, regalamos nuestras alas, somos reflejo y luz para otros, ayudantes y ayudados.

   No puedo dejar de dar gracias, por los seres maravillosos que pueblan mis miedos y limitaciones, barriendo escombros, son los que abrazan con la mirada, aman en silencio, acompañan en el camino, son el instrumento.

en la traves�a....

 ” Es nuestra vida, semajante a una travesía, si vienen olas o marejadas, el viento, la marea, vengan por donde vengan… siempre adelante, hacia el puerto del cielo…”

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Carlotta Narbona Colamasi

5 junio 2008

“El regalo de la vida, nueva criatura, nueva sabia nueva, que el Señor te tenga en la palma de sus manos siempre, sobrinita mía”

Héroes anónimos

22 abril 2008

No salen en los periódicos, ni son los protagonistas de ninguna serie de televisión o culebrón, pero podrían serlo. Ellos son mis héroes, mis héroes anónimos. Vieron la luz del mundo como carne de cañón, pero no se conformaron con dejarse vencer por sus propias circunstancias. Se decidieron a forjar su propio destino y a colorear su propia alma, decidieron, pese a amenaza de derribo, construir su propio rumbo,  sobre un terreno asfaltado de luchas, miedos y desánimos, pero no cesaron de confiar en la Vida, de buscar salidas, y sobre todo nuevas “entradas”, no cesaron, nunca cesan…

Los llevo conmigo, en mi día a día, en los problemas que me cuestionan, en el intento de superarme a mí misma, en la alegría de cada paso que damos, en este nuevo mundo que se ha abierto ante mis ojos.

Pudiera enumerarlos, decir sus nombres, contar sus historias, sus hazañas, por qué son héroes, pero ellos son los míos, quizás no los tuyos y son anónimos, lo cual, para mí tiene un valor especial, puesto que conociéndolos, donde otros ven una persona más, yo veo un milagro.

 Sé que se agarraron fuerte a la vida en el momento más oscuro, y que eligieron salir adelante, luchar siempre  y en todo momento pese a la soledad, el abandono o el miedo que en ocasiones puebla nuestros agujerillos más inaccesibles.

El ejemplo de sí mismos me anima, me hace sentir afortunada de tenerlos junto a mi, o en el recuerdo, me hace pensar que es posible, que se pueden abrir caminos, que Dios existe, que los milagros siguen produciéndose en lo escondido de la ciudad, que el hecho de que otras personas entreguen su ser a Cristo y a los demás, tiene una lógica aplastante, éstos también son héroes, humildes y sencillos, pero héroes al fin y al cabo; por cierto, como todo buen héroe ellos intervienen diariamente en mi propia salvación.  

Pero henos aquí, igual que en las grandes historias, señor  Frodo, las que realmente importan, llenas de oscuridad y de constantes peligros.  Ésas de las que no quieres saber el final, porque ¿cómo van a acabar bien? ¿Cómo volverá el mundo a ser lo que era después de tanta maldad como ha sufrido? Pero al final, todo es pasajero. Como esta sombra, incluso la oscuridad se acaba, para dar paso a un nuevo día. Y cuando el sol brilla, brilla más radiante aún. Esas son las historias que llenan el corazón, porque tienen mucho sentido, aun cuando eres demasiado pequeño para entenderlas. Pero creo, señor Frodo, que ya lo entiendo. Ahora lo entiendo. Los protagonistas de esas historias se rendirían si quisieran. Pero no lo hacen: siguen adelante, porque todos luchan por algo.
-¿Por qué luchas tú ahora, Sam?-
Para que el bien reine en este mundo, señor Frodo. Se puede luchar por eso.