Posts Tagged ‘esperar’

Historia de una mudanza

19 enero 2009

Yo dormía y soñé que la vida era alegría. Me desperté y vi que la vida era servicio. Serví y comprendí que el servicio era alegría.

(Tagore)

Es sábado, ocho de la mañana. Mientras la ciudad aún duerme a su sueño de fin de semana, mi ser despierta al gélido roce de aire frío en la cara.

Nos disponemos a buscar el camión que hemos alquilado para la mudanza. ¡Jamás me había montado en un furgón de semejantes dimensiones! Empiezo a vivirme en la carretera con cierta superioridad al resto de vehículos que circulan, temerosos, al acercarse a nosotros.

Veinte minutos y la hemos encontrado: una mansión, una casa señorial procedente de una familia acaudalada, sin duda. Una casona que no dispone de un solo hueco libre, cada rincón, cada recoveco está habitado con cualquier tipo de artilugio, no encuentro ningún lugar en el que posar los ojos, mi mirada va y viene sin ton ni son, nerviosa, atónita.

La familia de dicha casa va a deshacerse de muchos muebles viejos: ya no los necesitan; nosotros vamos a recogerlos: otros sí los necesitan.

Es la historia que se repite impasible en todos los sitios del planeta: espacios inmensos que se llenan con aparatos inservibles y habitaciones hacinadas que se llenan con el sudor de la lucha y la esperanza. El desequilibrio, la locura. Pero siempre la esperanza.

Después de cargar camas, sofás y butacas, es el momento de regresar junto a las caras sencillas y sonrientes de nuestros hermanos, que harán de sus hogares un sueño más habitable.

Aparcar el furgón no es fácil. Intermitentes de emergencias, abrir las puertas, subir al camión, sacar los muebles, cerrar las puertas, aparcar en la calle siguiente; la misma operación.

Por último nos queda la casa de Carmen*, que se encuentra ausente. Abrimos con las llaves que ella misma nos dejó. Trasladar los muebles hasta el cuarto piso es una odisea que colmamos de risas, chistes, y alguna magulladura.

Entramos en el piso, el desierto total. La última vez que Carmen sufrió una crisis se deshizo de todos los muebles. Las paredes reflejan el rostro del despojado, del necesitado, del desahuciado. Una existencia rota, pero rota de verdad, en la soledad, el silencio, la desprotección.

Colocamos el salón, le hacemos la cama, le dejamos algunas toallas. Cerramos la puerta. A nuestras espaldas la realidad de un mundo que clama desgarrado ante tales situaciones. Pero siempre, la esperanza.

flor en tierra

Es domingo, nueve de la mañana. No me puedo mover de la cama, me duele todo el cuerpo. Mientras despierto a mi letargo con la calidez de una sábana y un techo donde resguardarme, pienso: quizás esto es el Reino,hacer la mudanza con los que no se pueden mudar.

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* Carmen es un nombre ficticio, para preservar la intimidad.

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Desnudarse en lo insondable

5 junio 2008

La gota que colma este loco delirio
paso a paso, palmo a palmo,
no es posible razonar, calcular,
sólo desnudarse en lo insondable,
revestirse de la paz.

La mirada suspira encuentro,
declina la palabra,
el silencio abraza,
una soledad poblada,
de fantasmas del pasado,
temores del mañana.

Para grabar a fuego en las entrañas
la ley de su transitar,
desnudarse en lo insondable,
revestirse de la paz.

Paso a paso,
huella a huella,
divisando el horizonte en llamas,
deshabitado de miedos,
derrotado de fantasmas.

Desnudarse en lo insondable,
calor,dulzura,vida,
revestirse en la mañana,
de una nueva claridad.

TeSs

de una conversación no-cualquiera.