Archive for the ‘San Francisco’ Category

En clave de ‘Re’

7 octubre 2012

La música es sinónimo de libertad, de tocar lo que quieras y como quieras, siempre que sea bueno y tenga pasión, que la música sea el alimento del amor.
Kurt D. Cobain

Creo que el silencio es don que fermenta con el tiempo. Un silencio que se hace esquivo o huida, quizás no sea la levadura que mi vida anda necesitando.

Me asalta la vergüenza de escribir, de reabrir el corazón y ofrecer-me un poquito de lo que soy y vivo; puede que realmente esté madurando y haciéndome consciente de que como Sócrates “no sé nada”.

¿Qué pudiera escribir que interesase a otros? ¿Qué pudiera narrar que fuera, si quiera, rayo de luz entre las nubes? No lo sé.

Hoy retomo mi pluma y mi papel—metáfora de este teclado que se ha convertido en mi mejor aliado—, sintiéndome más torpe que nunca en palabras, y más necesitada que siempre en re-tomar los soplos de aire fresco que me concedía a mi misma a través de lo que salía del corazón, a borbotones, sin medida.

Por eso es en clave de Re, y también debiera serlo de SOL, porque respirar hoy es tanto regalo, que solo por eso todo debería estar lleno de luz y color.
Tras mis letras aturdidas y perezosas, hoy me escribo para mí, para dar gracias, para lanzar el compromiso de mirar en clave de Rere-spirar,re-zar,re-tomar,re-dimir,re-scatar,re-memorar,-re-distribuir,re-nombrar,re-alzar,re-hacer…—.

Han pasado muchas cosas grandes en espacios de tiempo muy pequeños, aunque yo sea pequeña para contener tanta grandeza. Los iré saboreando y compartiéndolos poco a poco, si quieres, contigo.

Y  no siempre es fácil, porque mi mente va más rápido que mis pies, y aunque aún necesitamos menos preguntas y más respuestas, es tiempo de re-comenzar de nuevo, de re-escribir lo bueno , de alzar el vuelo y de continuar cantando, esta vez…

     …EN CLAVE DE ‘RE’

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Pequeñeces eternas

10 noviembre 2009

Existe un espacio, escondido, tímido, enredado en la maraña cibernética que habla de pequeñeces. Las alegrías que desde lo cotidiano recopilan personas de cualquier parte del mundo.

Es un lugar importante. Saber mirar con ojos de milagro la belleza de lo pequeño, por nimio que pudiera parecer, no es fácil. Compartirse con desconocidos que día tras día lo son menos, que traspasan océanos, que se alegran con las alegrías de los demás, tampoco.

Y el mundo necesita emplazamientos como este. Hoy añado un epígrafe más al cuaderno de mi travesía, con las pequeñeces que están ensanchando cada vez más el espacio de mi tienda.

La ciudad eterna. Roma  me ampara de nuevo bajo la lluvia y el caos. La habito a cada paso sintiéndome cada vez menos turista y más envuelta en su palpitar ordinario. Ya no visito tantas iglesias, ni museos. La percibo como la ciudad de seres queridos. Los que están, los que estuvieron y quedaron enamorados de la marabunta.
Paseo empujando el cochecito de mi sobrina. No hay más, pero tampoco menos. Como siempre, gracias a las personas,  también yo he quedado enamorada de esta urbe caótica.

Las pequeñeces se multiplican. Y es Assisi, el preludio de un momento que percibo decisivo en mi vida. La pequeña Asís, mi ciudad eterna.
He caminado de nuevo por sus calles. Me he regado bajo su agua de otoño. He dejado que su frío me acaricie el rostro  y su aroma a leña ardiente me seduzca una vez más.
Desierta, para mi entera. Sin turistas estivales. Sola en el camino, pero profundamente acompañada. Por el pasado, por el presente, por el futuro, por mis sueños, por los recuerdos, por las personas.
De nuevo las palabras se quedan tan cortas para expresar lo que alberga el corazón…

He sido acogida por una enamorada de Francisco. Y también acogida por él, el poverello di Dio, mi querido Francisco. Ante su tumba mis lágrimas y oración. Por todos, por todos los que habitáis aquí, tan dentro de mi.

La pequeña Assisi, mi pequeñez eterna

“La belleza salvará al mundo”

Dostoievski

Tú eres amado de Dios

5 mayo 2008

    A veces tenemos conceptos erróneos sobre el Reino de Dios, si dedicara la mayor parte de mi tiempo a amar, quizás las cosas serían distintas, no sólo en la vida de otros, sino también en la mía. Evangelizar, desde el punto de vista de Eloi Leclerc, en boca de San Francisco de Asís, es hacerle saber al otro que es un “amado de Dios” , si evangelizáramos de este modo, quizás haríamos del mundo algo “más amable, más humano, menos raro” (La Cabra Mecánica). Os dejo un extracto de la última página del libro “Sabiduría de un pobre”, de Eloi Leclerc:

¿Has pensado ya lo que es evangelizar  a los hombres? Mira, evangelizar a un hombre es decirle: “Tú también eres amado de Dios en el Señor Jesús.” Y no sólo decírselo, sino pensarlo realmente. Y no sólo pensarlo, sino portarse con este hombre de tal manera que sienta y descubra que hay algo en él de salvado, algo más grande y más noble de lo que él pensaba, y que se despierte así una nueva conciencia de sí.

Eso es anunciarle la Buena Nueva, y eso no podemos hacerlo más que ofreciéndoles nuestra amistad; una amistad real, desinteresada, sin condescendencia, hecha de confianza y de estima profundas.

Es preciso ir hacia los hombres. La tarea es delicada. El mundo de los hombres es un inmenso campo de lucha por la riqueza y el poder, y demasiados sufrimientos y atrocidades ocultan el rostro de Dios.

Es preciso, sobre todo, que el ir hacia ellos no les aparezcamos como una nueva especie de competidores. Debemos ser en medio de ellos testigos pacíficos del Todopoderoso, hombres sin avaricias y sin desprecios, capaces de hacerse realmente sus amigos.

Es nuestra amistad lo que ellos esperan, una amistad que les haga sentir que son amados de Dios y salvados en Jesucristo.

 Giotto, San Fco predicando a los pájaros