Archive for the ‘Amor’ Category

Ya se va…ya viene

31 diciembre 2014

El fin de año huele a compras, enhorabuenas y postales con votos de renovación. Y yo que sé del otro mundo que pide vida en los portales, me doy a hacer una canción.

(Silvio Rodríguez , canción de fin de año)

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Ya se va, ya viene otro. Irremediablemente los años se resbalan de las manos tan rápido como vuelan las hojas del calendario alentadas por un crudo y frío invierno.

Año tras año vuelvo a hacer balance, a no atreverme con un propósito de año nuevo ,y sin embargo siempre sucumbo. El de este… me lo reservo. Quizás a la vuelta de la esquina, cuando de nuevo estemos a 31 de diciembre, desvele su éxito o fracaso, quién sabe. Lo cierto es que la vida apremia, a cocinar despacio, a aprender rápido, a ir siempre adelante, a ser el primero… aunque sea de la cola del paro… a besar apasionado, a reír sin remedio, a saltar en la cama, a despeinarse bailando, a creer…aunque aún sea invierno…

Y yo… que sé del otro mundo, me gustaría vivir en una canción; esa que huele a libertad, a espíritu indómito y aires de habitar lo imposible, aquello que el corazón hambrea y las prisas o el cansancio se empeñan en desterrar.

Para este nuevo tiempo deseo tararear, descubrir que los milagros  son para uno, que los niños son quienes más enseñan y aprenden, que lo mejor siempre está por llegar. Así, sin más cantinela, sin más dilación, sin fuegos artificiales, aunque emborrachada de amor, de ese compañero que el Destino se escogió, aprieto fuerte las manos, hoy alzó mi oración, despido lo viejo y me abro a lo nuevo, doy gracias y anhelo, señal de que, aunque ya peine canas y vista arrugas, aún sigo viva.

Este año promete, seguir dando vida, seguir consolidando familia, seguir soñando y apostando, seguir creyendo para que todo se haga yelmo, seguir, seguir.

Feliz, recién nacer, ¡no perdamos el amanecer!

TeSs

5 meses

30 enero 2014

IMG_8234“Eres un recién llegado y yo ya soy tu aprendiz”(Ismael Serrano)

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Me apetece escribir, tengo ganas de escribir, ¡NECESITO ESCRIBIR! Las palabras han sabido a menudo brotar más libres de mis dedos que de mis labios torpes. Las tengo a punto de hacerse añicos en un millón de interjecciones, onomatopeyas e incongruencias varias. Pero no me importa.

Para mi han sido siempre como el grito que uno desahoga en la ventana, aunque no lo haga bien. No me importa.

Y es que… (con perdón del monotema padresprimerizos), releo los  últimos post escritos y me da un vuelo el corazón. Una vida puesta patas arribas, en el mejor de los sentidos, que han desbordado todas las expectativas y ha puesto a prueba paciencia y amor.

¡Benditos 50 centímetros de ternura y suavidad!

La Dulce espera terminó, haciéndose todo nuevo. Releo hoy la carta escrita a “Lentejita”, que, a sus 5 meses podría ser perfectamente llamado más bien “lagartijilla”, y creo que no corregiría ni un punto.IMG_6944

Nunca el tiempo ha sido tan paradójico, lento y rápido, voraz y desesperante. Días que se unen con noches, ropas que se amontonan sin fin, platos salvajes apilados… en fin, cualquiera que sea madre o padre sabe de lo que hablo. No puedo dar consejos, porque ahora más que nunca sé que cada persona es un mundo, y que es imposible etiquetar a nadie.

Somos únicos. No he conocido a nadie parecido a Ismael, y jamás habrá otro igual. Como diría Ismael Serrano, cada día es un aprendizaje, para el pequeño, para los grandes, y para el mundo, que también tiene que acoger a esta nueva criatura.

A veces, cuando observo a Ismael haciendo los 5 lobitos (esta es nuestra adquisición de la semana), riendo, gritando, llorando impotente como si desease contar con palabras lo que le ocurre… pienso que es una personita, que ya tiene una historia, que somos parte de su vida, pero que un día caminará solo, buscará su destino, hablará de nosotros, luchará por sus sueños y sus luchas… se me encoje el corazón de emoción y responsabilidad.

¡5 meses! Creo que nunca he sentido tantas cosas al mismo tiempo y condensadas en tanta vida que comienza a descentrarse. A marchas forzadas, porque mi gente lo necesita. Aún queda mucho camino por recorrer.

Necesito respirar; el yugo del perfeccionismo y las tareas autoimpuestas me ha impedido disfrutar de ciertas cosas. Por eso hoy escribo, por eso lo dejo impreso negro sobre blanco. Porque estos cinco meses nunca volverán.

Son únicos. Mientras mi vida sigue patas arriba, sin orden ni concierto… seguimos soñando futuro, aunque con la tarea a veces pendiente de saborear presente.

Gracias porque en lo pequeño estoy descubriendo lo más grande. Ya son casi 70 centímetros de amor.

Si tienes amigos que solo hablan de su recién estrenada paternidad, piensa que es una tarea que no permite “hora del café”, que desvela y enamora, que descentra y orienta, que te llena y te agota, que es desde hace cinco meses… para toda la vida.

É ye ala mingi, sea ti mbi

Gota a gota

18 septiembre 2013

Gota a gota,

golpe a golpe de cadera,

desarmando al mal sendero,

alumbrando el futuro que era,

y que ya llega,

que tú has sembrado en mis adentros.

Gota a gota,

vida y sendero,

decantando un vino nuevo

que desbarate odres viejos.

Pon que ahora, en cada gota,

no eres solo tú ni yo,

vida ensanchada que ya celebra el fermento.

Un nosotros que es ella, o él,

el aliento de lo nuevo,

de tu vida en la mía,

de una vida que no es nuestra,

pero que nosotros cuidaremos.

Gota a gota,

ya llega, ya es,

la lluvia que empapa la tierra,

que la riega en sequía,

que es tu vida,

cada vez más profunda,

más vida,

más tuya,

más nuestra.

Una nueva primavera

6 abril 2013

“No dejes que envejezca un solo sueño, cosido a alguna almohada”

(Álvaro Fraile)

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Siempre he tenido una relación curiosa y especial con la primavera. Suele llegar como el torrente esperado durante meses, que deje colar entre las rendijas del invierno los tímidos rayos de luz destinados a convertirse en energía vigorosa, e incluso molesta, durante el verano.
Esa primavera, esos brotes verdes, esos árboles que vuelven a cubrir su desnudez con pequeños adornos violetas, o naranjas, o amarillos, o…, que recuerdan que aunque los hayamos visto en su máxima debilidad, se preparan para la mayor explosión de belleza y dignidad.
Esa primavera, la que casi todos los años “no hay quien la entienda”
Primavera al final del tiempo de desierto, en la que se busca un oasis, ojalá un pozo; primavera que recuerda que es necesario resucitar, resurgir, volver a vestirse de aquello que se es, aunque parezca que no siempre está.

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“Solo hay dos opciones, o vivos, o resucitados”

(Pedro Casaldáliga)

Y cada año, cada primavera que se viste ante mis ojos, mi vida ha sido transformada una y  mil veces por los acontecimientos que, precipitados sobre el oleaje de los días, reclaman un poco de esperanza, incluso cuando yo me empeño en vivir en invierno.

¡Es tiempo de vivir! ¡Es tiempo de resucitar!

IMG_5481Lo que más estremece un cuerpo y corazón menudos como el mío, es el hecho de que, incluso sondeando aquellos rincones más oscuros, esos que solo yo (y el Señor) conozco, aunque crea que me habita la muerte, existe una vida, pequeña, frágil, latiendo desbocada… en el seno de quien sin saber por qué, ha encontrado gracia.

¡Xaire, Él está con nosotros!
Qué ironía, sentirse tan pobre y albergar lo más grande, el regalo que se nos ofrece como préstamo, el tesoro de un hijo fruto del amor.

Es el momento, es el gozo, es el estallido de una nueva primavera que te susurra al oído: “al nuevo está brotando, ¿no lo notas?

«No tengas miedo tú no te rindas no pierdas la esperanza. No tengas miedo, yo estoy contigo en lo que venga… y nada. No puede ni podrá el desconsuelo retando a la esperanza. Anda… levántate y anda»

(Álvaro Fraile, Levántate y anda)

corazon de madre

 

Re-cordar

17 octubre 2012

Tú, el amor de mi vida

Porque dos acortan el camino, hacen más ligero el sendero, se dan, se entregan. Porque te amo, porque Re-cordar, pasar por el corazón, siempre es un regalo.

Te amo

La gratuidad de una presencia

1 marzo 2011

 
Existen opiniones de todos los gustos para la estación seca. Hay quien prefiere el sol, a pasarse el día entre el barro; los hay sin embargo,  quienes detestan el polvo campando a sus anchas por todos lados. Soy de las que adoran el nivel del agua en la cintura, para disfrutar de los paisajes de ensueño y de un baño refrescante.
Mientras me preparaba un café, y me disponía a escribir un rato, un remolino gigantesco de hojas secas ha llovido del cielo.

Un viento huracanado nos ha envuelto como presa entre sus garras, y se ha producido el milagro.
El agua que da vida nos ha bendecido. Una lluvia como hacía meses no veía, ha regado la ciudad de Bangassou.
He saltado de mi asiento para abrir los brazos y sentir cómo un torrente me empapaba. Me sentía viva, me siento viva; una profunda alegría me cala hasta los huesos.

Partir para responder a los planteamientos vitales, partir para responder a la llamada, partir para encontrarse, partir para “ayudar”, partir para apaciguar los fueguitos que te arden, partir, porque en definitiva, la única manera de encontrarse es salir de algún modo; partir y no sólo, romperse.

Así el tiempo se preña de razones. Ya brota entre los muros de hormigón abandonados, el futuro que nos aguarda. Y no viene sino a confirmar que el mundo es un mar de fueguitos. Acá o allá, existe  un fuego que, una vez avivado, no te abandonará jamás.


Vivir la experiencia de ser el extranjero, el diferente, observado en cada rincón, en cada gesto; ha levantado en ocasiones muros, y en otras, los ha derribado. La mirada que venía estrenando, se ha acostumbrado. Me prometí a mi misma que no dejaría que pasara, pero el tiempo es sabio. Ya no puedo mirar como la primera vez, sin sentir que algo mío ha brotado aquí, que existe algo de este lugar que  me acompañará siempre como gotitas de eternidad en danza, y un algo—imposible de explicar—que  nunca me podrán arrebatar. No puedo dejar de ser la otra, y sin embargo, las tierras ocres se embarran entre mis pies,  y las flores que planto van germinando en lo escondido, enredadas a nuestra vida cotidiana.
Nuestro afán activista y utilitario, obsesionado de titulitis no puede impedir cuestionarse continuamente: “¿qué he venido a hacer aquí? ¿en qué estoy ayudando? ¿soy útil?”
En ocasiones las respuestas pueden ser negativas, aunque a mí personalmente, ya no me importa. Muchos intentarán admirar o alabar a la vuelta las situaciones vividas en esta latitud de mundo. Algunos no entenderían nunca el verdadero motivo. No importa. No me importa. Estoy viva y eso es lo importante; la única respuesta.

 

La gratuidad de una presencia

Estar por estar. Estar porque me han llamado, pero sin ser imprescindible. Estar porque es un regalo, sin apropiarse de los privilegios inmerecidos; estar, porque solo estar, ya cambia la vida. Estar porque otros me acogen, y también quieren estar conmigo. Estar simplemente, para ser con el otro. Estar para conocer, para empaparme, para aprender, para dar, pero sobre todo, para recibir.
¿Es entonces… esa gran labor con la que muchos me aprecian?
El africano de a pie no suele tener muchas palabras. No te agota con argumentos ni con grandes discursos. Se acerca, te tiende la mano y se sienta a tu lado. Puede pasarse horas sin hablar mirando al infinito. Ahí está, a tu lado. Es su presencia—su vida—la que se te está entregando.
Este es uno de los muchos regalos que se me han depositado entre las manos: dar la gratuidad de mi presencia—tantas veces silenciosa— junto a estos que me acogen y me quieren.
Porque…¿qué palabras puedo tener para la abuela semidesnuda y desnutrida, acusada de brujería?¿ o para la persona que se consume en una cama de hospital? ¿y para el alumno que me confiesa que  no tiene padres en los que refugiarse?
En ocasiones tantas veces mis manos se sienten impotentes…tantas ocasiones las lágrimas ahogan el fuego que crepita en mi corazón… tantas veces me siento tan poco útil…
No vine a salvar a nadie y sin embargo África me está salvando de tantas cosas.
Esa es la gratuidad de una presencia. Porque si nunca hubiera visto ese sol naranja a la altura de mi pecho, recordándome que sale para privilegiados y olvidados, no conocería la esperanza. Si no hubiera conocido a Juanjo, a Rodrigue, a Juan José y Mariam, a Nicolás, a las franciscanas, a Fidèle, a Martín, a Arantza, a Alain, a Benjamin, a Yovane y Omar, a Marcela, a Sonia, a… —tantos nombres que presentaré al atardecer de la vida—si no hubiera visto nunca un baobab, si no hubiera encontrado la cruz—mi cruz— del Sur, si no hubiera echado de menos a tanta gente que nos cuida desde el norte, si no hubiera sentido en mi carne la vergüenza de tener cada día un plato abundante de comida sobre la mesa, si no hubiera reído en otro idioma y cultura, si no hubiera bailado delante de esa gente que esperaba un pequeño gesto para demostrarles que quiero ser una entre ellos…
Si no hubiera sentido la satisfacción de los jóvenes que me saludan con un “buenos días profesora”; si no hubiera alguien que me dijera “no te vayas”, si no sintiera el nudo en el estómago cuando voy atesorando las fotos, si no me hubieran pedido matrimonio en día de Navidad bajo la luna llena y el cielo preñado de estrellas en plena naturaleza… yo sería un poco menos yo.

“Lo que tengo, te doy”. La gratuidad de ser lo que soy, sin maquillaje ni escenarios… contigo.

 “¿cómo podré agradecer tanta bendición? (Salmo 116)

La gratuidad de mi presencia pobre, pero enamorada, en el continente de la Esperanza.

Renacer

20 enero 2011

Con la sabiduría de los tiempos,
el olor del viento que se cuela en tus rendijas,
te bendiga la magia del momento.

Agrietado, cansado, y sin embargo, perfecto.
Ser del cielo en el suelo, sur de barro.

Primavera que modela deshojando.
Abierto a su destino de paradas y moradas,
de cascadas que sacian, de mañana nuevo.

Que arda el calendario y habitemos en destierro.

Te haces, me deshaces,
desbaratándonos en concierto de laúdes afinados.
Te deshaces, manos amorosas que modelan al compas del firmamento.

Buena nueva, que amanece, de ilusiones, esperanza.
Nueva luna, que ya mece, a la humanidad cansada.

Ha venido a conmemorar que entre el barro se fermenta
el vino nuevo

Imposible es nada, siempre a tiempo.

Suyo eres, de barro y cielo.

Te haces, te deshaces,
RENACES.

 

Cada día renaciendo a este amor. Mbi ye mo ahondoni, koli.