Balance

Creo que hacía aproximadamente un año que no abría mi blog… sí, la última entrada casi por estas fechas, para cerrar el 2014 y darle la bienvenida al 2015. Ahora ya debería estar casi dando paso al 2016… ¡se pasan los años como vuelo de mariposas!

 

Inevitablemente, aunque con miedo, he dado marcha atrás en cada una de las páginas que componen este anal; mi presentación data de marzo de 2008, ¡casi 8 años! Si alguien ha ido siguiendo un poco el blog habrá podido constatar que aquella presentación poco tiene que ver con la mujer que hoy soy, ¿o sí?

No lo sé, me planteo demasiadas cosas, o ninguna. Cerrar, actualizar, borrar entrada que ahora me dan cierta vergüenza o que ya no siquiera tienen fotos…¿qué debo hacer? ¿debería dejar abierta al mundo esta ventana de mis intimidades, de reflexiones que me hicieron crecer, o curar, o desahogar?

Si es ahora que por casualidad del mundo cibernético al que estamos enganchado es ahora que das con “buscandotushuellas”, debes saber que abrí este blog en un momento de búsqueda personal de mi camino exterior e interior, cuando deje casa tierra y heredad para saber si la llamada de Dios era mi camino, y ahora me encuentro felizmente casada y con dos preciosos hijos, que son los que pueblan las horas, los días y sobretodo las noches de mi vida cotidiana.

Quizás te preguntes qué ha pasado en estos 8 años para llegar a donde estoy hoy. Pues lo de siempre. Aunque a veces creo que ya no me reconozco, que no sé quién soy o quién fui… me doy cuenta releyendo el blog en estos últimos años, de que intento vivir la vida a golpe de corazón.

Sin demasiadas dilaciones, las decisiones se toman cuando un primer impulso de Juventud y locura da paso a un corazón caldeado e ilusionado que siente que ese es el momento, el lugar y el hecho que hay que atender.

 

Mi experiencia fundante se dio en el sur, en Centroáfrica, ese lugar que sueño y me sueña desde que tengo uso de razón, y otras tantas ciudades también son testigos de mi vida tan ordinaria como apasionante la estoy haciendo.

Pero acabo de plantarme en los 30, y eso impone. Impone que ya puedes haber vivido un tercio ( o más ) de tu existencia en esta tierra. Impone que para los tiempos que corren eres muy joven para haber dado a luz a dos preciosas personitas que son tu total responsabilidad y que te necesitan 24 horas al día.

Impone también haber dedicado ¾ partes de tu vida a formarte… y verte así, sin trabajo y sin demasiadas esperanzas en el horizonte presente.

Impone también darte cuenta, una vez que maduras de tantas heridas y cicatrices que pueblan tu piel y tus adentros, fruto de la fragilidad del hombre y de tu propia pobreza humana. A decir verdad no pasa nada, sé y soy consciente de que cada una me ha ayudado a crecer y a ser quién no sé en estos momentos, pero lo soy.

 

Hay que hacer algo…es lo que en mi balance me viene a la mente y el corazón. Nuevos propósitos aprovechando el año que huye y el que se está ya precipitando, nuevas formas de reinventarse aprovechando que tenemos dos hijos que nos “obligan” a ser como niños otra vez, nuevos retos y nuevos precipicios.

¿Qué sentido tiene ir consumiendo los años y la vida con un peso y sentimiento de mediocridad que te van anquilosando y apoderándose de ti?

Creo que, en este privilegio inmerecido de poder elegir, la vida me pide que vuelva a desacomodarme, a desplegar alas, a desafiar al desánimo, a interpelar al destino, a ser Yo con mayúsculas (quien quiera que sea…).

Y todo esto lo escribo aquí, sobre una moqueta acompañando a mi hijo mayor (de 2 años) que tienen 39 de fiebre y no puede dormirse solito…

No son reflexiones de ceño fruncido y mirada intensa al infinito, no vienen con fotos de paisajes otoñales o atardeceres de ensueño… se trata de negro sobre blanco en mis 30 años recién cumplidos que desean dejar salir al caballo desbocado que tiene ganas de galopar y vivir.

En lo más cotidiano de aquella que siempre deseo vivir permanentemente en extraordinario seguiré reflexionando sobre el rumbo de mi blog…o mi vida. Algún día quizás teclees y ya no esté, puede que esté haciendo cosas más interesantes, o que haya dado paso a una nueva página en mi vida.

Por cierto, “buscandotushuellas”, es por la búsqueda de las huellas de Dios, aún seguimos ahí, en este momento con el rastro un poco más perdido… seguiremos en la búsqueda.

 

 

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Huellas en la arena

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