Una nueva primavera

“No dejes que envejezca un solo sueño, cosido a alguna almohada”

(Álvaro Fraile)

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Siempre he tenido una relación curiosa y especial con la primavera. Suele llegar como el torrente esperado durante meses, que deje colar entre las rendijas del invierno los tímidos rayos de luz destinados a convertirse en energía vigorosa, e incluso molesta, durante el verano.
Esa primavera, esos brotes verdes, esos árboles que vuelven a cubrir su desnudez con pequeños adornos violetas, o naranjas, o amarillos, o…, que recuerdan que aunque los hayamos visto en su máxima debilidad, se preparan para la mayor explosión de belleza y dignidad.
Esa primavera, la que casi todos los años “no hay quien la entienda”
Primavera al final del tiempo de desierto, en la que se busca un oasis, ojalá un pozo; primavera que recuerda que es necesario resucitar, resurgir, volver a vestirse de aquello que se es, aunque parezca que no siempre está.

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“Solo hay dos opciones, o vivos, o resucitados”

(Pedro Casaldáliga)

Y cada año, cada primavera que se viste ante mis ojos, mi vida ha sido transformada una y  mil veces por los acontecimientos que, precipitados sobre el oleaje de los días, reclaman un poco de esperanza, incluso cuando yo me empeño en vivir en invierno.

¡Es tiempo de vivir! ¡Es tiempo de resucitar!

IMG_5481Lo que más estremece un cuerpo y corazón menudos como el mío, es el hecho de que, incluso sondeando aquellos rincones más oscuros, esos que solo yo (y el Señor) conozco, aunque crea que me habita la muerte, existe una vida, pequeña, frágil, latiendo desbocada… en el seno de quien sin saber por qué, ha encontrado gracia.

¡Xaire, Él está con nosotros!
Qué ironía, sentirse tan pobre y albergar lo más grande, el regalo que se nos ofrece como préstamo, el tesoro de un hijo fruto del amor.

Es el momento, es el gozo, es el estallido de una nueva primavera que te susurra al oído: “al nuevo está brotando, ¿no lo notas?

«No tengas miedo tú no te rindas no pierdas la esperanza. No tengas miedo, yo estoy contigo en lo que venga… y nada. No puede ni podrá el desconsuelo retando a la esperanza. Anda… levántate y anda»

(Álvaro Fraile, Levántate y anda)

corazon de madre

 

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2 comentarios to “Una nueva primavera”

  1. Álex Says:

    En lo pequeño, verdaderamente, está lo inmenso. Y entonces se convierte en ríos el yermo y la vida se nos inunda de savia abundante… 🙂

  2. José L.Pajuelo Says:

    Lo pequeño es lo extraordinario, porque dura siempre, se sucede día tras día y por esos muchas personas no son capaces de reconocerlo, de tanto mirar ya no ven.
    De lo más pequeño nace la vida, el milagro de la existencia del amor.
    Un abrazo: Sejo

Huellas en la arena

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