Historia de una mudanza

Yo dormía y soñé que la vida era alegría. Me desperté y vi que la vida era servicio. Serví y comprendí que el servicio era alegría.

(Tagore)

Es sábado, ocho de la mañana. Mientras la ciudad aún duerme a su sueño de fin de semana, mi ser despierta al gélido roce de aire frío en la cara.

Nos disponemos a buscar el camión que hemos alquilado para la mudanza. ¡Jamás me había montado en un furgón de semejantes dimensiones! Empiezo a vivirme en la carretera con cierta superioridad al resto de vehículos que circulan, temerosos, al acercarse a nosotros.

Veinte minutos y la hemos encontrado: una mansión, una casa señorial procedente de una familia acaudalada, sin duda. Una casona que no dispone de un solo hueco libre, cada rincón, cada recoveco está habitado con cualquier tipo de artilugio, no encuentro ningún lugar en el que posar los ojos, mi mirada va y viene sin ton ni son, nerviosa, atónita.

La familia de dicha casa va a deshacerse de muchos muebles viejos: ya no los necesitan; nosotros vamos a recogerlos: otros sí los necesitan.

Es la historia que se repite impasible en todos los sitios del planeta: espacios inmensos que se llenan con aparatos inservibles y habitaciones hacinadas que se llenan con el sudor de la lucha y la esperanza. El desequilibrio, la locura. Pero siempre la esperanza.

Después de cargar camas, sofás y butacas, es el momento de regresar junto a las caras sencillas y sonrientes de nuestros hermanos, que harán de sus hogares un sueño más habitable.

Aparcar el furgón no es fácil. Intermitentes de emergencias, abrir las puertas, subir al camión, sacar los muebles, cerrar las puertas, aparcar en la calle siguiente; la misma operación.

Por último nos queda la casa de Carmen*, que se encuentra ausente. Abrimos con las llaves que ella misma nos dejó. Trasladar los muebles hasta el cuarto piso es una odisea que colmamos de risas, chistes, y alguna magulladura.

Entramos en el piso, el desierto total. La última vez que Carmen sufrió una crisis se deshizo de todos los muebles. Las paredes reflejan el rostro del despojado, del necesitado, del desahuciado. Una existencia rota, pero rota de verdad, en la soledad, el silencio, la desprotección.

Colocamos el salón, le hacemos la cama, le dejamos algunas toallas. Cerramos la puerta. A nuestras espaldas la realidad de un mundo que clama desgarrado ante tales situaciones. Pero siempre, la esperanza.

flor en tierra

Es domingo, nueve de la mañana. No me puedo mover de la cama, me duele todo el cuerpo. Mientras despierto a mi letargo con la calidez de una sábana y un techo donde resguardarme, pienso: quizás esto es el Reino,hacer la mudanza con los que no se pueden mudar.

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* Carmen es un nombre ficticio, para preservar la intimidad.

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10 comentarios to “Historia de una mudanza”

  1. Álex Says:

    Quiero mudarme a un mundo de pisos vacíos por llenar, de corazones abiertos que esperan una brisa de aire nuevo…

    Quiero mudarme a ese paraíso en la otra esquina.

    Gracias.

  2. Yuan Says:

    Hola TeSs:
    Gracias por compartirnos “tanto Dios”! Aquí en Nueva York, en este crudo invierno, estoy descubriendo que “con los que no se pueden mudar, Dios no se muda”. Él se queda en la calle con y en los “homeless”.
    Te mando un abrazote grande, y también a Miri.
    Me han invitado a España en mayo. Ojalá las pueda ver. :o)

  3. alis Says:

    “Plantando una gran rosa en un suelo de asfalto”

    un besito

  4. Ana Says:

    Que importantes las mudanzas, Tess. Que gran labor poder vestir otras casas de muebles que adornen las vidas de otras gentes. Si no lo hicierais vosotros… esos muebles serían apartados en cualquier vertedero, cuando así pueden ser de gran utilidad, para formar parte de otras vidas.
    Como dice Yuan, ójala pudieramos hacer mudanzas trasladando a tanta gente de las calles, a un lugar con calor, con un techo y que albergaran alguna esperanza en sus futuros.

    Un fuerte abrazo

  5. Elena Says:

    Captas perfectamente lo esencial, eres muy sensible, o al menos eso me transmites con lo q escribes..y me encanta! gracias por darte cuenta que en el servicio está la alegría, que es necesario servir hoy y siempre…y que tenemos que mudarnos…y ayudar a mudarse a tantos…gracias.

  6. Alberto Says:

    Hola amiga:
    Lo primero de todo es darte las gracias por la visita que hiciste a “ecousera” hace unas semanas. La verdad es que es un espacio a medio camino entre la economía -soy profe, qué le vamos a hacer- y el Reino. No es gran cosa, pero a los chicos les llega.
    Bueno, y lo segundo es que me gusta tu blog o, mejor dicho, lo que cuentas en tu blog. La verdad es que, a fuerza de encerrar a Dios en las sacristías -unos porque no se le vea y otros porque no se les escape-, agradezco encontrarlo relatado en la vida diaria de los demás. Yo, que no creo mucho en los milagros, siempre me lo encuentro en los lugares más comunes y en las cosas más normales… ¿Como en una mudanza?
    Gracias por compartir vida y fe, mesa y mantel, letra y alma.

    Un abrazo en Cristo.

  7. perlegrino Says:

    Yo dormía y soñé que la vida era alegría. Me desperté y vi que la vida era servicio. Serví y comprendí que el servicio era alegría.

    (Tagore)

    Me encanta esta frase, la en la pared de mi habitación, acá en Perú 😉

    Gracias por recordárnosla Tess,

    Pax et bonum,

    miguel perles

  8. docidojazmin Says:

    Impresionante…se me herizó la piel al leer tus palabras…
    Gracias por hacer estas hermosas cosas.
    Te encontré a través del blog de un amigo en común: Fer Mosteiro…

    Que sigas bien…Bendiciones!!!

    Rocio, desde Formosa, Argentina.

  9. analia Says:

    “quizás esto es el Reino, hacer la mudanza con los que no se pueden mudar”…

    Leo esto, después de muchas veces. Cada leída me hace poner los ojos en un renglón distinto. Un avez en el movimiento de camiones – muebles – escaleras; otra, en las paredes oscuras y vacías de “Carmen”, otra en la soledad , otra en el “cansancio alegre” de haber hecho algo por otro.
    Hoy, presto atención por primera vez a esta última frase, y me la llevo para completarla en mi cuadernito de anotaciones personales con otras “concreteces” que ayuden a intuír que el Reino está cerca.

    Un abrazo grandote!!

  10. Carlos González Says:

    Cordiales saludos: Mi nombre es Carlos González. He sido profesor de matemáticas y física en la enseñanza secundaria durante 24 cursos. Finalmente, al verme limitado en mi deseo de practicar una enseñanza basada en los nuevos paradigmas, decidí dejar el camino de la enseñanza oficial e iniciar uno nuevo, alternativo al sistema imperante.
    Durante años, he podido comprobar como mis alumnos adolescentes enterraban sus sueños hasta hacerlos invisibles. Su entorno les enseñaba que la “seguridad” era lo primero: estábamos creando víctimas. La rabia que sentía ante tal panorama la he trasmutado en creatividad, escribiendo un libro que narra cómo empoderar a los adolescentes:
    “Un maestro decide crear un ambiente mágico en su clase para empoderar a sus alumnos. Les ayuda a descubrir los enormes potenciales que habitan en su interior. Les revela un mundo más allá de la mente programada y de las creencias. Para llevar a cabo su proyecto el profesor emplea curiosos trucos…
    Los alumnos van resolviendo los enigmas, que el maestro propone de una forma singular. La clase es una creación de todos. El aprender se transforma en una aventura.
    Poco a poco, cada alumno se convierte en su propio maestro, en una fuente de conocimiento para él y sus compañeros. La vida se torna mágica: pueden vivirla desde su corazón, sin que las creencias les limiten “
    Su título es: “Veintitrés maestros, de corazón – un salto cuántico en la enseñanza-“. En él se plantea un modelo educativo que se basa en descubrir la fuerza interior.
    Hoy puede ser ciencia ficción…tal vez una semilla, pero si la nutrimos puede generar una forma totalmente nueva de enseñar, en la que el ser humano deja de sentirse víctima, para sentirse el creador de su propia vida.
    Creo que su sensibilidad va en la misma dirección que la mía. Por eso, me atrevo a enviale* mi libro en versión digital. He decidido regalarlo persona a persona o institución a institución. Necesita volar…hacia lugares en los que pueda ser bien acogido. Si lo lee le agradecería cualquier comentario. Todos los amantes de la lectura sabemos que bastan cinco minutos con un libro para saber si es de nuestro interés, sólo le pido ese tiempo. Siéntase libre de enviarlo a las personas o asociaciones a las que este libro pueda ayudar. Gracias por su presencia. Le deseo felices creaciones…
    Carlos González
    P.D Mi blog es: http://www.ladanzadelavida12.blogspot.com
    * El libro se puede descargar en mi blog

Huellas en la arena

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