La Pouponnière.Cosas buenas de la vida

 
Lento viene el futuro
lento
pero viene.

[…]

Lento
pero no lánguido ni ufano
ni aguafiestas
sencillamente
viene
con su afilada hoja
y su balanza
preguntando ante todo
por los sueños
y luego por las patrias
los recuerdos yacentes
y los recién nacidos.

Lento
viene el futuro
con sus lunes y sus marzos
con sus puños y ojeras y propuestas
lento y no obstante raudo
como estrella pobre
sin nombre todavía
convaleciente y lento
remordido
soberbio
modestísimo
ese experto futuro que nos inventamos
nosotros
y el azar
cada vez más nosotros
y menos el azar.
                                           Mario Benedetti “Cotidianas”

   Cuando el sol se encuentra en un estado de dulzura óptimo, capaz de acariciar el rostro sin llegar a quemarlo, proporcionándole a su vez la vitalidad que proviene de la luz, compartía una sobremesa sosegada en torno a un buen café.
   Aprendía de la voz de la experiencia, concentrada en aquel lugar. Y la conversación se centraba en una parte concreta de África, la “Pouponniére” (en francés, guardería), centro de acogida provisional, para bebés, tutelado por las Franciscaines Missionnaires de Marie.

En la Pouponnière, se apuesta por el futuro de nuevo, porque nadie se conforma con las limitaciones que vienen ya impuestas, en la Pouponnière se lucha por trazar caminos nuevos para los niños que llegan al centro, necesitados de una familia.

La existencia se sigue haciendo hogar, en un lugar que cuenta con muchos hijos, en un hogar que cuenta con numerosas madres.

Pasaban por mis manos fotografías de bebés, que mostraban el rostro de la esperanza, ojos abiertos como una flor en primavera. Me di cuenta de que otra vez estaba “perdiendo el norte”.

La persona que hablaba, con la serenidad y ternura que confieren los años a quien se deja hacer, comentaba miles de anécdotas sobre cada niño, (sin olvidar ni un nombre con sus respectivos apellidos), de cada familia de acogida, de cada alegría, de las responsabilidades que conlleva saber que hay una vida que depende de tu cariño, de tu cuidado, del privilegio de acunar corazones y acompasar el latido de los amores que se hablan en el abrazo.

En un determinado momento, callamos al unísono. A veces, el mejor agradecimiento es el silencio, al que las mariposas, los árboles mecidos por la dulce brisa de agosto, y el discurrir de un pequeño riachuelo,ya se encargaban de poner voz y color.

De pronto, alguien exclamó: ¡Cuántas cosas buenas hay en la vida!

Qué razón llevaba. Cuántas personas se encuentran en medio del dolor, gritando desde el silencio, haciéndose palabra, que sin hablar se la entiende. Cuántas personas de hacen presencia escondida, tornándose en aleluya, al traducir la muerte. Cuánta entrega derramada, bajando de la cruz a tanto cristo sufriente.

En tu realidad y en la mía, caben varias posibilidades:
– Ver el vaso, impasible,  medio vacío.
– Ver el vaso  medio lleno, con optimismo
– Ver el vaso medio lleno,  y continuar además, colmándolo con las pequeñas gotas que siempre podemos ofrecer.

Si el contenido llegara a derramarse en algún momento, su agua fecunda podrá seguir regando otros cuencos, o sembrando vida, de la que florece y crece.

Mientras unos miran quejumbrosos la existencia de un vaso medio vacío, que se evapora entre la pobreza, el sufrimiento, la resignación; otros se dedican a llenarlo diariamente, de manera casi invisible para esa otra parte del mundo, acomodada en el sillón de la resignación.

medio lleno

 

Quizás sea la razón  por la que el cuenco nunca queda vacío.

Si realmente nos empeñamos, no queda más remedio de un “hoy es mejor que ayer pero peor que mañana”, porque si nos empeñamos realmente, el vaso estará mañana, siempre, un poco más lleno que hoy.

Con los pequeños. Contigo. Conmigo.

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7 comentarios to “La Pouponnière.Cosas buenas de la vida”

  1. primeralluvia Says:

    “cada vez más nosotros
    y menos el azar.”

    Como debe ser.

  2. Néstor Says:

    Buff… Acabo de recordar que te debía una visita, así que he trasteado un poco por tu blog y he terminado por comentar aquí. Muchas gracias, porque no he parado de sonreir y de pensar que -gracias a Dios- hay mucha buena gente. Enhorabuena.

  3. Alis Says:

    Tanto tiempo sin pisar tu blog que todo lo que has escrito desde entonces pega fuerte. Después de Bolivia y palpar mínimamente una realidad tan distinta, tan disparatada que a veces conformamos los que vivimos “encontrando el norte”, entiendo, o mejor dicho, siento profundamente lo que dices. Mucho por hacer, pero pienso que más por creer. Tess, sigue llenando vasitos, así se colmará el océano.

  4. Álex Says:

    En las pequeñas cosas buenas de la vida se están cuajando los milagros.

    Gracias mil por estas gotas de sensibilidad que inunda y reverdece el yermo.

  5. el cura Says:

    casualidades de la vida, yo también estoy leyendo la antología poética de benedetti. la tenía perdida por las estanterías y el otro día cayó en mi mano y me acompaña en mis viajes de metro y en mis pequeños ratos.

    compañera
    usted sabe
    que puede contar
    conmigo
    no hasta dos
    o hasta diez
    sino contar
    conmigo
    [mario benedetti]

    volvimos
    el cura.

  6. analia Says:

    Otra vez, despues de leida la entrada varias veces…
    Lento pero viene!!

    A veces en lopersonal,me cuesta creerlo. Y no es que sea una persona de NO esperanza, no, no.
    Pero ciertas experiencias van apagando en uno a veces la ilusión, a veces las ganas de soñar-se en el futuro.
    Un futuro que una vez soñe, me salió bastante diferente al sueño, y entonces, cierto dolor con olor a frustración me frena un poco.

    Pero en el fondo, creo en esto que Benedetti dice en poema: …pero VIENE.
    Y eso es lo importante. Más lento, más silencioso, más sereno…el “futuro” va llegando. Hay que confiar en lo que el camino guarda para nosotros de sorpresa, de misterio.

    En el intento este tiempo, de mirar la copa medio llena, y de aportar aunque sea en mínimas dosis, algo para hacerla desbordar y llegar a otros.

    Un abrazo Tess!

    Ana

  7. karen Says:

    el amor que nos dan nuestros padre y familiares.

Huellas en la arena

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