Héroes anónimos

No salen en los periódicos, ni son los protagonistas de ninguna serie de televisión o culebrón, pero podrían serlo. Ellos son mis héroes, mis héroes anónimos. Vieron la luz del mundo como carne de cañón, pero no se conformaron con dejarse vencer por sus propias circunstancias. Se decidieron a forjar su propio destino y a colorear su propia alma, decidieron, pese a amenaza de derribo, construir su propio rumbo,  sobre un terreno asfaltado de luchas, miedos y desánimos, pero no cesaron de confiar en la Vida, de buscar salidas, y sobre todo nuevas “entradas”, no cesaron, nunca cesan…

Los llevo conmigo, en mi día a día, en los problemas que me cuestionan, en el intento de superarme a mí misma, en la alegría de cada paso que damos, en este nuevo mundo que se ha abierto ante mis ojos.

Pudiera enumerarlos, decir sus nombres, contar sus historias, sus hazañas, por qué son héroes, pero ellos son los míos, quizás no los tuyos y son anónimos, lo cual, para mí tiene un valor especial, puesto que conociéndolos, donde otros ven una persona más, yo veo un milagro.

 Sé que se agarraron fuerte a la vida en el momento más oscuro, y que eligieron salir adelante, luchar siempre  y en todo momento pese a la soledad, el abandono o el miedo que en ocasiones puebla nuestros agujerillos más inaccesibles.

El ejemplo de sí mismos me anima, me hace sentir afortunada de tenerlos junto a mi, o en el recuerdo, me hace pensar que es posible, que se pueden abrir caminos, que Dios existe, que los milagros siguen produciéndose en lo escondido de la ciudad, que el hecho de que otras personas entreguen su ser a Cristo y a los demás, tiene una lógica aplastante, éstos también son héroes, humildes y sencillos, pero héroes al fin y al cabo; por cierto, como todo buen héroe ellos intervienen diariamente en mi propia salvación.  

Pero henos aquí, igual que en las grandes historias, señor  Frodo, las que realmente importan, llenas de oscuridad y de constantes peligros.  Ésas de las que no quieres saber el final, porque ¿cómo van a acabar bien? ¿Cómo volverá el mundo a ser lo que era después de tanta maldad como ha sufrido? Pero al final, todo es pasajero. Como esta sombra, incluso la oscuridad se acaba, para dar paso a un nuevo día. Y cuando el sol brilla, brilla más radiante aún. Esas son las historias que llenan el corazón, porque tienen mucho sentido, aun cuando eres demasiado pequeño para entenderlas. Pero creo, señor Frodo, que ya lo entiendo. Ahora lo entiendo. Los protagonistas de esas historias se rendirían si quisieran. Pero no lo hacen: siguen adelante, porque todos luchan por algo.
-¿Por qué luchas tú ahora, Sam?-
Para que el bien reine en este mundo, señor Frodo. Se puede luchar por eso.

 

 

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2 comentarios to “Héroes anónimos”

  1. Álex Says:

    Yo también me quedo con los héroes silenciosos, los que no provocan estruendo al surcar el cielo, los que prefieren bajar el cielo a la tierra.

    Gracias, Tess. Un post precioso. Voy saboreando poco a poco tu blog, casi con miedo a que se agote antes de que vuelvas a publicar…

  2. Fatita Esmeraldita Says:

    woooh! ki blog =o

Huellas en la arena

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