Rescatando de la memoria

Evocar en el recuerdo las imágenes del ayer, intensifica el anhelo de vivir hoy; atesorando mis momentos, los lugares que hablaron de pasiones, ilusiones, sueños y batallas singulares, como las del Poverello de Asís.

Rescato de mi memoria este bello lugar de la Umbría italiana, escenario de risas, confidencias y proyectos.

Bajo el crepúsculo del atardecer, Asís vislumbró mi sí más sincero, la determinación de continuar el viaje hacia el interior de mí misma.

 

Cuando mis pies se posaron por primera vez en la tierra donde Francisco comprendió que el Amor de Dios se extiende a todas y cada una de las criaturas, comprendí que ese paisaje no me dejaría indiferente; cuando, por segunda vez aparecí en aquel enclave tan especial, deseé que no dejara de haber un “dos sin tres”, y mientras espero otro atardecer en Asís, no puedo dejar de expresar lo feliz que me ha hecho encontrarme con Francisco y Clara, y su pueblo natal.    

                                  

 

Las palabras, torpes y enredadas a veces, no pueden expresar lo que contiene el alma, y así ocurre, aparecen ante mí imágenes, oraciones y conversaciones a borbotones, intentando dibujar la silueta de nuestra experiencia italiana.

 

En el momento en que nos aproximamos a nuestro destino, vislumbramos en la lejanía a Santa Maria Degli Angelli, que nos daba la bienvenida,  sabíamos con certeza que no quedaríamos defraudados.

 Nervios, cansancio, ganas de conocerlo todo de un golpe, de dejarnos empapar por aquel lugar: piedras, tiendas, peregrinos, flores, mariposas, flores, pero sobre todo, ganas de Francisco y Clara.

 

Francisco y Clara, descansan acogiendo nuestra sed de respuestas, nuestros impulsos de ir poco a poco, proyectando vida, en definitiva, nuestra sed de Dios.

 

“Cuando deseas algo con todo tu corazón, el universo entero conspira para que consigas tu sueño” (El Alquimista, Paulo Coelho).

 

Hay que desear con todo el corazón, hay que apostar con todo lo que se tiene, hay que esperar contra toda esperanza, y  he de reconocer que mis mayores deseos ya se han cumplido, ¡bendita conspiración del universo! Anhelaba poder conocer Asís, y acercarme un poco más al mundo franciscano que tanto me cautivó y me hizo formar parte dentro de este fermento que  es la Familia Franciscana.

 

 

Es imposible que el corazón no se torne en recogimiento al entrar en la Porciúncula, es imposible que el  escuchar “Pace e Bene” no te bese la frente, es imposible que Le Carceri no te hable en el silencio, es imposible…no atesorar estos momentos.

 

Me siento llamada a ser franciscana, ¡quiero ser franciscana!, rozar, aunque solo sea un momento la sensación de amar a todas las criaturas, todos los seres y personas sin excepción ni  acepción, yo quiero ser una loca (pero mi locura serás Tú), soñemos, mientras el Universo se encarga de conspirar para nosotros, ilusiones, anhelos y PROYECTOS DE VIDA

…las personas, los lugares, los momentos, las risas, Estepa, las flores,Madrid, la lluvia, el canto, las personas…todo…los milagros que voy coleccionando, los tesoros que voy atesorando, los puentes que voy traspasando…

 

 

 

 

“buen panorama para seguir buscando Sus huellas”

 

 

 

 

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Huellas en la arena

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